martes, 23 de junio de 2009

BOTAR O SER BOTADO




“BOTAR” O SER “BOTADO”, E AHÍ EL DILEMA…

Por Jeremías Gutiérrez
ITESM

Suponiendo que usted va a comer a algún restaurante, al momento de ordenar su bebida le dicen que sólo tienen Coca Cola, Pepsi Cola o Big Cola y a usted no le gusta ninguno de estos refrescos, ¿de cualquier manera tomará alguno de ellos?

¿Cree que realmente los partidos políticos son “entidades de interés público”; que “tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público”, como lo señala la Constitución en su artículo 41?

Suponiendo que se encuentra usted en su casa, enciende el televisor y este sólo sintoniza dos canales: el Canal del Congreso ¿lo ha visto alguna vez? y el Animal Planet, ¿Qué canal preferiría ver?

¿Cree que el acto de votar por algún partido/candidato en las elecciones, consiste en elegir la mejor opción, o en optar por la menos peor de las alternativas?

¿Piensa realmente que si algunos candidatos a puestos de elección popular firman ante notario el compromiso de impulsar algunas reformas legislativas y acciones de gobierno, estos compromisos realmente se traducirán en resultados concretos y verificables?

¿Piensa que es necesario para una nación pobre como México tener un Poder Legislativo con 500 diputados y 128 senadores, con los costos económicos que esto implica y los resultados que dan al país?

¿Piensa que en México deben existir tantos partidos políticos y que éstos deben recibir la cantidad exorbitante de recursos públicos que perciben?

¿Se ha puesto a pensar si con el acto de votar realmente “se fortalece nuestra democracia” o la “vida democrática del país”?

Contrariamente a lo anterior, ¿Ha pensado si anulando su voto este 5 de julio contribuye a debilitar lo más deleznable de la política partidista en México, como los “partidos rémoras”, los “candidatos saltimbanquis” o las franquicias partidistas que se alquilan al mejor postor o mesías en turno?

¿Qué opinión le merecen los dirigentes de partidos que dan a entender (palabras más, palabras menos) que el 5 de julio va a haber una fiesta y que con pocos invitados o incluso sin ellos, de cualquier manera se van a repartir el pastel?

Si usted respondió afirmativamente a más de 5 preguntas, o si no lo hizo, que da lo mismo, quizá sea uno de los ciudadanos que anulará su voto el próximo 5 de julio, que se abstendrá o que votará por algún candidato independiente.

Si va y se lo cuenta a quien más confianza le tenga, podrán acusarlo de mal ciudadano, de irresponsable, de tener “déficit cívico” o incluso de idiota –en el sentido aristotélico del término o en el sentido actual-. Pero que eso no le haga mella, manténgase firme y digno como gladiador y recuerde que definitivamente estará haciendo uso de su derecho ciudadano de “botar y evitar ser botado”.

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